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Postura: ángulo de la pelvis y posición de la columna

la espalda en la postura de meditacionLa clave de una postura cómoda reside, con independencia de la postura sedente elegida (sentado en una silla, arrodillado en el suelo o sentado con las piernas), en el ángulo de la pelvis. La pelvis es como la base de un poste, que sirve de ancla para la parte superior del cuerpo y cuyo ángulo afecta al alineamiento de la columna, el cuello y la cabeza.

Como los modernos occidentales pasan mucho tiempo sentados en sillas y trabajando ante un escritorio, muchos de ellos descubren que su pelvis tiende a caer hacia atrás, lo que achata la curvatura lumbar de la región natural. Esto provoca la caída de los hombros y lleva la cabeza hacia adelante, lo que genera tensión cervical. Si encuentras una postura en la que la pelvis permanezca equilibrada y recta, la columna mantendrá fácilmente sus curvaturas naturales. Esto permite que la cabeza descanse sencillamente en la parte superior de la columna y que la parte posterior del cuello permanezca erguida y relajada, con el mentón ligeramente retraído, una postura que favorece la apertura. Una pelvis equilibrada también permite que las piernas “caigan hacia afuera”, hacia el suelo y se genere la menor tensión posible en los músculos largos de los muslos y la cadera. 

La espalda en la postura de meditacionUna buena forma de saber si tu pelvis está erguida consiste en balancearla unas cuantas veces hacia delante y hacia atrás, buscando el punto justo que combine equilibrio y descanso. También puedes tratar, mientras estás sentado, de poner las manos bajo las nalgas para sentir los isquiones, es decir, los huesos de las nalgas, que soportan el peso del cuerpo. Cuando la pelvis está equilibrada, la mayor parte del peso del cuerpo descarga directamente a través de esos huesos, en lugar de hacerlo a través de las almohadillas carnales de las nalgas de la parte posterior de los muslos o de la zona púbica delantera. 

También es importante colocar las manos a la altura correcta. Puedes apoyarlas en un cojín o en una manta enrollada para que los hombros permanezcan abiertos y amplios en lugar de caer hacia abajo debido al peso de las manos en el curso de la meditación.

Ilustraciones de J.Amores,josep@martiansfactory.com (todos los derechos reservados)