LibreMente: Cuando el silencio disuelve los barrotes
Por: Singhadharma Seminara Profesora de Mindfulness y Compasión de RespiraVida BreathWorks y miembro de la Orden Budista Triratna, Centenario, Neuquén, Patagonia Argentina – 12 de enero de 2026
¿Es posible encontrar la libertad en un cuadrante de máxima seguridad? Como maestra de educación primaria en contextos de encierro, mi labor suele estar ligada a las letras y los números. Sin embargo, entre mayo y noviembre de 2025, decidí abrir una puerta diferente en la Unidad de Detención n°11 de Neuquén: la puerta hacia el interior.
Así nació LibreMente, un proyecto de Mindfulness y Compasión que se convirtió en mucho más que una técnica de relajación; se transformó en un acto de presencia humana y dignidad.
El refugio en medio del "quilombo"
La vida en el pabellón es ruido, tensión y alerta constante. En ese escenario, la escuela pública se erige como el único espacio de trato humano digno. Al iniciar cada clase con apenas dos minutos de meditación sentada, el sonido del cuenco y el aroma del incienso comenzaron a surcar un nuevo hábito.
Recuerdo a un estudiante que dormitaba durante una charla. Al preguntarle si se aburría, su respuesta me conmovió: "Seño, es que hay tanto quilombo allá adentro que acá logro relajarme con el silencio". En ese instante, la escuela dejó de estar "dentro" de la cárcel. Para él, la escuela era el "afuera". Los barrotes se disolvieron temporalmente en su mente, creando un surco de paz donde antes solo había supervivencia.
De la sospecha a la necesidad
Al principio, la desconfianza era natural. "¿Quiere controlar nuestras mentes?", preguntó uno. Con paciencia, aclaramos que la meditación no era una herramienta de vigilancia, sino una herramienta de ellos y para ellos que invitamos a que la experimenten ,...exploren como forma de autoconocimiento, para poder elegir responder y no reaccionar.
La transformación fue tangible. Un día que no pudimos realizar la práctica por razones administrativas, los estudiantes se acercaron preocupados: “¿Qué pasó que no meditamos? Nosotros no nos portamos mal”. Habían integrado el Mindfulness no como una obligación, sino como un derecho y un remanso necesario para sostener la salud mental y emocional.
La compasión: El desafío de recuperar la humanidad
Trabajar la autocompasión en un entorno de privación de la libertad es un reto inmenso. Contactar con emociones positivas y con el perdón personal resulta difícil cuando la sociedad suele mirar hacia otro lado, invisibilizando a quienes están tras las rejas. Sin embargo, el vínculo que se creó en el aula fue transformador: la asistencia se volvió más regular y el clima de aprendizaje cambió profundamente.
Un estudiante, en un gesto de gratitud, me regaló un porta inciensos fabricado por él mismo en madera. Ese pequeño objeto fue el símbolo de un reconocimiento mutuo: la validación de que, incluso en el encierro, reside un ser humano capaz de crear, agradecer y buscar su propio centro.
El compromiso: Sembrar presencia donde hay ausencia
Este 2026, el proyecto busca consolidarse y expandirse en diálogo con otros espacios educativos. Mi deseo más profundo es volver a ver a estos hombres en libertad. Pero mientras el sistema carcelario sea una realidad, la meditación tiene una misión urgente que cumplir: ofrecer un espacio de dignidad allí donde la vulnerabilidad es extrema.
La transformación que buscamos se construye en la práctica cotidiana y en el encuentro auténtico entre personas. Como decía Eduardo Galeano: "Gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo". Nuestra responsabilidad es estar presentes y confiar en que cada respiración consciente es una semilla de una comunidad más humana.
Si deseas hacer llegar tus comentarios a Singhadharma email: singhadharma8@gmail.com