El dolor agudo y crónico de espalda que sufre Vidyamala le ha despertado a la verdad del sufrimiento. Estando atenta a cada momento que pasa, está descubriendo lo que significa abrazar la vida.
Hace 24 años, cuando tenía 16, levanté a alguien sacándole de una piscina durante unas prácticas de socorrismo y me lesioné gravemente la columna. La lesión me dejo con un dolor constante que ha ido empeorando con los años. Esta lesión, además de otra lesión de columna que sufrí en un accidente de coche 5 años más tarde, me han convertido en una persona más reflexiva. Pasé de ser una joven atlética y activa, que no había tenido que pensar demasiado en la vida, a una mujer que afrontaba preguntas insondables sobre la naturaleza de la humanidad, la enfermedad, el envejecimiento y la inevitabilidad del sufrimiento humano.