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¿Qué es mindfulness?

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Enviado por Silvia Macip en Jue, 22/02/2018 - 23:03

Hace unas semanas el periódico El País publicó un artículo titulado “¿Qué es el ‘mindfulness’? Nadie lo sabe realmente, y eso es un problema”.

El título es atractivo, claro, hecho para crear polémica.  Leyendo lo escrito por Nicholas Van Dam; entiendo y comparto la preocupación ante el crecimiento de mindfulness convertido en mainstream; parte de un popurrí New Age al que lo mismo le da el feng shui que el ikegai o cualquier concepto con aires místicos que haya surgido la semana pasada. Por supuesto, imaginar un mundo donde la mayoría practiquemos mindfulness pareciera un sueño cumplido. Pero (en esto concuerdo con el escritor) es un peligro que existan tantas definiciones que sea desconcertante intentar saber que es.

Acercarse a mindfulness de la mano de personas que lo “enseñan” en talleres o conferencias como una idea para “ser más felices” puede ser contraproducente e incluso dañino. ¿Por qué? Como aprendemos en el programa de seis pasos de Respira Vida, el corazón de la práctica es acercarse al dolor, aprender a reconocer lo que es inevitable y entrenarnos en lidiar con el sufrimiento; que es evitable.

El resultado de este proceso suele llevar a una visión más equilibrada de la vida y eso a un estado que, comparado con una mente sin cuestionar, nos parece una vida en calma. Pero no es un camino de rosas. Si esperas salir de una primera sesión de mindfulness con la receta de la felicidad, no lo vas a lograr. Si crees que meditar debe elevarte a un estado de inefable alegría, te vas a frustrar. Puede haber momentos así, pero la práctica de mindfulness tiene tantos matices como la vida misma. Mindfulness no es ir por la vida con una sonrisa postiza en la cara y enfadándote contigo mismo cuando no “eres feliz”.

Practicar mindfulness no tiene que ver con caminar escuchando música chill out en una app, seguir las indicaciones en YouTube de un “maestro” que copia y pega una meditación o salir a correr. Todo esto puede ser tal vez, una herramienta para relajarte y acaso, una práctica informal de mindfulness. Acaso.

La práctica real de mindfulness se arraiga profundamente en la meditación. Si, ese acto de sentarse en silencio a observar nuestra mente. La meditación no es un ejercicio intercambiable con (parafraseando a una amiga mía) “Bailar. Bailar es mi meditación”. Pues bien, bailar es bailar. No es meditar y mucho menos practicar mindfulness. Puedes incluir estados de atención plena en actos de tu vida cotidiana pero sólo tendrán un impacto real en tu vida si tienes una base de meditación.

Si, mindfulness es meditación. Y meditar no es imaginar, no es relajarse, no es escuchar frases motivadoras o sanadoras, ni ver nubes de colores en tu cuerpo, ni rezar, ni reflexionar o soñar despierto con estar a la orilla del mar.  Por no mencionar el malentendido histórico de “poner la mente en blanco”.

La meditación; por lo menos el sistema de prácticas meditativas de donde estrictamente proviene mindfulness; tiene su origen en la búsqueda del budismo de “ver la realidad”.

La realidad según esta filosofía es impermanente, insustancial e insatisfactoria. Lo dicho, no es el feliz camino amarillo.

Es por eso que la práctica de mindfulness no puede estar centrada, y es un error común en practicantes/maestros sin experiencia, en la búsqueda de la felicidad. Por este motivo, porque el aprendizaje de mindfulness abarca esta búsqueda y este cuestionamiento acerca de nuestra percepción del mundo y nuestros pensamientos; es que en Respira Vida no te recomendamos que hagas ningún curso si estás deprimido; por ejemplo. Necesitas mucha fortaleza emocional para aprender a ver tu mente y cuestionar lo que crees “real”. Es peligroso, como dice el artículo acercarte a mindfulness si tienes problemas psicológicos o estás en un periodo agudo de depresión. Saltar sin ninguna experiencia de un curso de 8 sesiones a, por ejemplo; un retiro de meditación vipasana. No lo recomendamos. Y nunca te aconsejaríamos que dejaras un tratamiento médico o una terapia por la práctica de mindfulness. Mindfulness es una suma a tu salud psicológica y tu bienestar emocional, no una panacea que sustituye todo.

Respira Vida tiene una formación enraizada indudablemente en la profunda práctica budista de sus fundadores, pero siguiendo el ejemplo de Jon Kabat-Zinn: lo enseñamos de forma laica sin perder rigurosidad. Nuestro sistema formativo está lejos de la última tendencia mindfulness/moda hipster.

En el artículo se refleja una gran preocupación por la investigación sobre los efectos de mindfulness. Y la compartimos. Nuestro programa MBPM ha sido como herramienta de apoyo en la gestión del dolor crónico y puedes leer aquí la investigación.

Desde hace 25 años Breathworks tiene un programa de formación de profesores de mindfulness creado con la fusión de la práctica profunda de la meditación y el budismo y con la exploración personal de Vidyamala Burch con un problema concreto, personal y vital: su dolor crónico. De ahí surge el programa MBPM (Mindfulness Breathworks Pain Managment). De una practicante budista, trabajando con su propia condición de dolor y dándole estructura suficiente para poder enseñar a otras personas.

Por eso uno de los pilares de nuestra formación en mindfulness es la re-acreditación anual en la que los profesores son evaluados con respecto a su práctica de meditación y a la profundización en la aplicación experiencial del programa Mindfulness MBPM. Uno de los conceptos más inspiradores dentro de nuestra formación “encarnar mindfulness”.

Leer un libro o asistir a un cursillo, no hacen a nadie un profesor de mindfulness. Ver vídeos sobre el tema y asistir a conferencias, puede ser interesante pero no te hacer un practicante de mindfulness. La única prueba que existe de una práctica de mindfulness consistente es que tu vida sea cada vez vivida con más plenitud y que los pensamientos que juegan en tu contra sean cuestionados.

¿Sabes tú lo que es mindfulness?