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Día 21. De la "gratitud idiota" hacia a una gratitud cómo práctica

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Enviado por Dharmakirti en Vie, 30/12/2016 - 15:35

gratitud y mindfulness

 

Día 21 de los 21 días de gratitud (ir a la bitácora de todos los días)

Según el diccionario de la Real Academia Española, gratitud significa “(Del lat. Gratitūdo). 1. f. Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.”

Katannuta es una palabra en pali que se traduce como gratitud en las enseñanzas budistas. Está formada por dos palabras: la palabra Kata, que significa lo que ha sido hecho, aquello que ha sido hecho, especialmente aquello que ha sido hecho a uno; y la segunda parte es annuta, que significa saber o reconocer. De modo que Katannuta quiere decir saber o reconocer aquello que ha sido hecho a uno, lo que quiere decir, saber o reconocer lo que ha sido hecho en beneficio de uno. (1) 

Cultivar la gratitud:

El énfasis del significado de la palabra gratitud en castellano está en su lado emocional por así decirlo, mientras que Katannuta tiene un significado de reconocer o de tomar conciencia. Esta última deja claro que lo que llamamos gratitud tiene un elemento de reconocimiento ¿Pero de reconocer qué? Un reconocimiento de lo que ha sido hecho por uno, lo que ha sido hecho en beneficio de uno. Si no sabemos que algo ha sido hecho en beneficio de uno, entonces no tendremos gratitud.

El valor ético y social de la gratitud:

No hay duda del valor ético y social de la gratitud en la vida de uno mismo y los demás. Tiene efectos profundos en cómo nos relacionamos con los demás. Los seres humanos somos seres sociales y necesitamos de los demás, y es importante aprender a reconocer y apreciar todo lo que constantemente recibimos.

Cuando nuestra atención se centra en lo que no tenemos y en lo que nos gustaría tener, fácilmente caemos en un actitud materialista.  Es por eso que el cultivo de mindfulness acarrea consigo mismo un sensación de plenitud y satisfacción que se basa en captar la riqueza que nos ofrece nuestra experiencia del momento presente. Además, las experiencias sociales que conllevan gratitud llenan nuestra vida de significado y de relaciones especiales, mientras que unas actitudes basadas en el materialismo nos generan envidia, resentimiento y relaciones superficiales.

Me ha pasado muchas veces que no me surge decir gracias, pero al hacerlo, me doy cuenta del efecto que tiene en el otro: un gesto de sorpresa y de alegría muchas veces, también del efecto que tiene en mi: una sensación de conexión, expansión y de dejar de enfocarme en mí mismo.

“Cuando niños nos enseñan a decir “gracias” y a menudo miramos a esa enseñanza como un hábito de buena conducta, una formalidad que facilita la convivencia con los demás. ”(2)

La "gratitud idiota":

Observo que detrás de las numerosas veces que digo gracias, se esconde una gratitud superficial, poco consciente, distante, complaciente y que por lo tanto no da valor a lo que recibo, ni celebra y refuerza la acción de la persona de quien estoy recibiendo.  Aunque nunca es insignificante decir “gracias”, observar este tipo de actitud me recuerda a la expresión “compasión idiota”, que en este caso podríamos llamar “gratitud idiota”. La expresión “compasión idiota fue acuñada por Trungpa Rimpoche (un maestro budista tibetano), para referirse a un tipo de compasión que se asemeja a un intento de evitar el conflicto, de quedar bien y permitir que los demás hagan cualquier cosa porque nosotros no tenemos coraje para ponerles límites.

Creo que la gratitud es una práctica importante. Creo que la práctica de la meditación mindfulness y mettabhavana me ha ayudado a desarrollar esta cualidad de una manera directa y siento una gran gratitud por cómo ha enriquecido mi vida y la de los que me rodean. Siento una enorme gratitud a mis maestros, que me enseñaron a meditar y a celebrar la vida.

La gratitud cómo práctica:

Por este motivo, os animo a hacer de la gratitud una práctica, algo que no haces de manera automática, sino tomando conciencia, prestando atención a la riqueza de nuestra experiencia, no solo la de este momento sino también de todo lo que hemos recibido. De modo que te animo a practicar mindfulness para entrenar tu mente y cultivar la atención plena. Para empezar te sugiero esta breve práctica de 3 minutos (3MG, ver más abajo).

La práctica mindfulness combinada con la gratitud nos ayudará a contrarrestar lo que los neurocientíficos han llamado “sesgo hacia lo negativo” de nuestro cerebro, por el cual nuestra mente tiende a actuar como un velcro hacia la experiencia negativa, actuando con un radar híper-sensible para detectar lo negativo; y como un teflón hacia la experiencia positiva, lo que implica soslayar la abrumadora cantidad de cosas agradables que hay en nuestra vida (3). Cada vez que desarrollamos aprecio y reconocimiento por las cosas o experiencias agradables que vivimos interna y externamente (lo que se llama muditabhavana en la tradición budista), estamos fortaleciendo redes cerebrales que contrarrestan aquellas que nos mantienen atrapados en lo negativo y viendo fallos por doquier. 

Otra manera de enfocar la gratitud como una práctica, es un modelo que viene de La comunicación no violenta de Marshall Rosemberg (4). Cuando vas a dar expresión a tu gratitud reflexiona sobre los siguientes 3 puntos:

  • ¿Cuál ha sido la acción que contribuyó a mi bienestar?
  • ¿Qué necesidad en particular quedó satisfecha?
  • ¿Cuáles fueron los sentimientos agradables que surgieron a raíz de satisfacer esa necesidad?

De modo que al dar expresión a tu gratitud hacia alguien se podría decir: “Esto es lo que hiciste; esta era mi necesidad satisfecha; esto es lo que siento."

Un propuesta de práctica:

Te propongo que en los próximos 7 días escojas a 7 personas a las que quieres agradecer algo, intenta quedar con una de estas personas cada día, invitarla a un café o prepararle una cena, enviarle una postal, un email, un whatsapp, escoger un regalo…, en fin, apela a tu creatividad, lo importante es buscar un canal para expresar tu gratitud.

(1) Sangharákshita, La Sangha, Editorial Asociación Budista Triratna, 2011

(2) Rafael Echeverria ,Ontología del lenguaje, Editorial Gránica, 2010.

(3) Rick Hanson , Cerebro de Buda, Editorial Milrazones, 2011.

(4) Marshall Rosemberg, Comunicación no violenta, Gran Aldea Editores, 2006.




 

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